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AYUDANDO A DARLE SEGURIDAD A MI HIJO

Empiezo pronto

Trato de ofrecerle al niño tantas experiencias como pueda. Mientras más cosas vea y haga, más seguro se sentirá. Lo animo para que juegue con otros niños y lo llevo a muchos sitios para que se relacione con personas distintas.

Lo preparo para lo nuevo

“Mamá, ¿me va a doler?”, me pregunta cuando lo llevo al médico o al dentista. Le contesto con la verdad: “Claro que sí, te dolerá un poquito, pero se te pasará enseguida”.

“Pero no quiero ir” me dice. Y yo le respondo firme pero amable y suavemente: “Pero DEBES”. No le queda otra alternativa y eso le da seguridad.

Nunca lo avergüenzo

Hay cosas que asustan a mi niño. Pero nunca lo avergüenzo porque tenga miedo- Lo tomo en brazos y le explico. Lo dejo llorar sin tratar de acallarlo. Siempre trato de pensar que todo comportamiento tiene una CAUSA.

No lo amenazo a no ser que me proponga cumplir con la promesa

Nunca le digo al niño que si se porta mal lo voy a regalar o me voy a ir de la casa para siempre. Esto puede herirlo profundamente. Siempre que voy a salir se lo digo y nunca me escapo a hurtadillas.

No quiero protegerlo en exceso

Hacerlo crearía en él una gran dependencia d mí. Y entonces, temería dejarme ir. Si el niño se siente seguro, podrá perderme de vista. Saldrá de casa tranquilamente para ir a la escuela con la cabeza erguida. Podrá decir “Adiós mamá”.

 

 

CÓMO ENSEÑARLE EL AUTOCONTROL AL NIÑO

Le pongo límites cuando aún es pequeño.

Le enseño que hay cosas que no se hacen y no le dejo actuar a su antojo. Y me ciño a esto todos los días.

 

Soy firme, pero no brusca

Sé que a mi niño le gusta regirse por reglas justas. Aun mis niños mayores tienen ese mismo gusto.

Le explico por qué.

Aunque el pequeño no me entienda, yo le explico el por qué. Pronto comprenderá que tengo mis razones para negarle algunas cosas. “No puedes hacer eso porque…” (Aunque no le guste, llegará a comprenderlo) Cuando sea mayor me respetará por ello.

Trato de enseñarle a controlarse por sí mismo

Tan pronto tiene capacidad –le enseño la palabra “controlar”. Controlar la mano para pegar o arrebatar. Controlar la mano para morder o escupir. Controlar los pies para patear. Controlar la voz para gritar. Controlar las palabras para hablar.

Trato de ser un buen ejemplo

A veces pierdo la paciencia. Cuando esto me ocurre, le digo; “Lo siento. Fui ruda. Es culpa mía. Hoy las cosas no me van muy bien y me parece que la estoy tomando contigo”. Es asombroso cómo caen estas palabras. Siempre es necesario dar una explicación y por ello el niño me respeta.

Sé cómo te sientes

Le explico que enfadarse o sentir rencor son sentimientos inevitables a veces, pero que nunca deben producir malos efectos sobre los demás. Lo que es MALO es su comportamiento. Y eso el niño puede corregirlo.

Creo que mi hijo será lo que yo espero que sea.

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